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Razas del cerdo

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Razas del cerdo

Los distintos tipos de cerdos que podemos encontrar reflejan,en general, el uso principal que les ha asignado el ser humano. De este modo, se estima que hoy en día existen alrededor de 90 razas naturales reconocidas, con el añadido de más de 200 variedades derivadas de dichas razas.
De este modo, como clasificación inicial, podemos englobar las razas de cerdo en dos grandes grupos conforme a su origen:
1) Razas naturales o rústicas: aquellas razas que se han desarrollado desde sus orígenes conforme al medio natural en el que viven. Por sus características intrínsecas derivadas de su adaptación al medio no se requiere el cruce para su perfeccionamiento; ofrecen algo único y diferente per se. Estas razas muestran unos caracteres productivos peores, a la par que una mayor adaptación al medio natural y a la ganadería extensiva. En resumen ofrecen menos cantidad de producto pero de una mayor calidad. Un buen ejemplo de este tipo de raza sería la raza 100% ibérica.
2) Razas artificiales: se trata de razas fabricadas por el ser humano, a través del fomento de mutaciones o cruces con otras razas, y reforzadas a través de la alimentación y la cría. El propósito de estas razas obedece únicamente a fines económicos. Entre los múltiples ejemplos que podemos encontrar están la Large White, la Berkshire o la Tamworth.
En una era en la que se busca cada día más la alimentación biológica, por su carácter natural y su calidad, esperaríamos encontrar una protección cada vez mayor de las razas naturales, pero no es así sino todo lo contrario. Si analizamos la evolución de las razas porcinas a lo largo del tiempo, encontraremos un crecimiento exponencial de las razas artificiales en detrimento de las naturales. Así por ejemplo podemos ver lo ocurrido en la evolución de la raza ibérica, en la que se ha introducido de forma cada vez más corriente el cruce con el cerdo blanco de razas Duroc o Large White. La razón de este cruce no es otra que reducir los tiempos de cría y de engorde, aumentar el número de lechones por parto y aumentar los pesos finales, es decir, razones puramente económicas. El resultado final es un cerdo más grande, menos delicado y que ha perdido muchos de los rasgos que han hecho famosa a la raza ibérica en el mundo. Eso sí, sigue recibiendo el mismo nombre, como si el cruce nunca hubiera existido.
Un hecho que curiosamente solo se da en el campo animal en el caso de los cerdos. Para cualquier otro animal, ya sea caballos, perros, etc. se busca y hace hincapié en la pureza de la raza; y en los papeles del animal se especifica claramente su origen racial. ¿Por qué los cerdos son diferentes? La respuesta es simple, para confundir al consumidor, el cual piensa que está comprando un producto cuando en realidad está comprando otro muy distinto. Se esconde así el coste real del producto ibérico puro, y por ende su valor.
Los distintos tipos de cerdos que podemos encontrar reflejan,en general, el uso principal que les ha asignado el ser humano. De este modo, se estima que hoy en día existen alrededor de 90 razas naturales reconocidas, con el añadido de más de 200 variedades derivadas de dichas razas.
De este modo, como clasificación inicial, podemos englobar las razas de cerdo en dos grandes grupos conforme a su origen:
1) Razas naturales o rústicas: aquellas razas que se han desarrollado desde sus orígenes conforme al medio natural en el que viven. Por sus características intrínsecas derivadas de su adaptación al medio no se requiere el cruce para su perfeccionamiento; ofrecen algo único y diferente per se. Estas razas muestran unos caracteres productivos peores, a la par que una mayor adaptación al medio natural y a la ganadería extensiva. En resumen ofrecen menos cantidad de producto pero de una mayor calidad. Un buen ejemplo de este tipo de raza sería la raza 100% ibérica.
2) Razas artificiales: se trata de razas fabricadas por el ser humano, a través del fomento de mutaciones o cruces con otras razas, y reforzadas a través de la alimentación y la cría. El propósito de estas razas obedece únicamente a fines económicos. Entre los múltiples ejemplos que podemos encontrar están la Large White, la Berkshire o la Tamworth.
En una era en la que se busca cada día más la alimentación biológica, por su carácter natural y su calidad, esperaríamos encontrar una protección cada vez mayor de las razas naturales, pero no es así sino todo lo contrario. Si analizamos la evolución de las razas porcinas a lo largo del tiempo, encontraremos un crecimiento exponencial de las razas artificiales en detrimento de las naturales. Así por ejemplo podemos ver lo ocurrido en la evolución de la raza ibérica, en la que se ha introducido de forma cada vez más corriente el cruce con el cerdo blanco de razas Duroc o Large White. La razón de este cruce no es otra que reducir los tiempos de cría y de engorde, aumentar el número de lechones por parto y aumentar los pesos finales, es decir, razones puramente económicas. El resultado final es un cerdo más grande, menos delicado y que ha perdido muchos de los rasgos que han hecho famosa a la raza ibérica en el mundo. Eso sí, sigue recibiendo el mismo nombre, como si el cruce nunca hubiera existido.
Un hecho que curiosamente solo se da en el campo animal en el caso de los cerdos. Para cualquier otro animal, ya sea caballos, perros, etc. se busca y hace hincapié en la pureza de la raza; y en los papeles del animal se especifica claramente su origen racial. ¿Por qué los cerdos son diferentes? La respuesta es simple, para confundir al consumidor, el cual piensa que está comprando un producto cuando en realidad está comprando otro muy distinto. Se esconde así el coste real del producto ibérico puro, y por ende su valor.