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Los Toros

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Los Toros

El toro de lidia, exponente máximo de la bravura. ¿Y qué es la bravura sino la base de la toreabilidad? La capacidad de lucha empleada de un toro a lo largo de todos los tercios hasta su muerte. El toro bravo es noble, se entrega, se emplea, se humilla y repite.

Pero ¿por qué gustan unos toros y no otros?

En definitiva, se trata de la intervención del ganadero quién va criando el toro en función de la evolución de los gustos del público y los suyos propios.

Actualmente, el público demanda un toro más fiero, que dé más sensación de peligro y que transmita más y, en función de estos gustos, el ganadero intenta configurar nuevos toros para el futuro. Y, ¿cómo se consigue esto? A través de la selección, ya que es en el proceso de selección dónde se evoluciona.

Tanto para la Ganadería de Juan Pedro Domecq como para Parladé, seguimos el mismo proceso: La búsqueda de toros con poder pero que humillen, se empleen, que sean fijos para que generen la confianza en el toreo para desarrollar el arte que llevan dentro. Toros bravos y con poder con entrega, con ritmo; no mansos y que no humillen, sin ritmo y con violencia.

En cuanto a las vacas, intentamos quedarnos con vacas con variedad de estilos ya que el enlotar es el arte de la adecuada combinación de caracteres: cuantos más haya mejor y si son todos iguales más difíciles es la combinación. La gran evolución de la bravura en las vacas de tentadero ha sido la duración. A la gran mayoría de las vacas se les pega infinidad de pases ya que la tauromaquia actual exige que el toro dure mucho más.

Buscamos animales que digan algo, que destaquen, y, sobre todo, que se empleen cogiendo la muleta por abajo. El poder ampliar la base genética es importante con lo que los refrescos son siempre buenos aunque gracias a Dios tenemos una base de 700 vacas sobre las que trabajar.

“La ganadería desde que la definió y maqueto mi abuelo, Juan Pedro Domecq y Díez, tiene muy determinados sus caracteres lo que ocurre es que debido a los gustos de los públicos se han primado unos sobre otros que han llegado a ser minoritarios en una época pero que pueden ser la base en la siguiente de ahí de la importancia de tener el mayor abanico de caracteres y tipos de embestida y siempre dejara algún estilo que sea un poco contra estilo en cada época del toreo” Juan Pedro Domecq Morenés.

Por tanto, es evidente que la genética influye en el carácter del toro pero también son importantes otros aspectos como su ejercitación y alimentación.

“Mi padre, Juan Pedro Domecq Solís, ha sido un constante investigador e innovador en el análisis genético y de alimentación del toro bravo” Juan Pedro Domecq Morenés.

Desarrolló el tauródromo, la alimentación compensada obligando a que el toro coma la debida proporción de volumen y pienso para evitar daños hepáticos y que ha sido una gran evolución en la alimentación animal.

Tanto la fuerza como la movilidad tienen tanto un componente genético como de manejo. Es decir, el toro debe tener una naturaleza fuerte pero se podrá desarrollar más esa naturaleza si se entrena y la sanidad es perfecta.

El manejo es fundamental en el comportamiento del toro, el toro sano y en plena forma física dura más y embiste más y hará que cada toro desarrolle su potencial genético de mayor o menor bravura.