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UN APELLIDO CON HISTORIA

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“DOMECQ OBLIGE”

La familia Domecq procede de la antigua comarca francesa del Bearn, que lindaba con Navarra y Aragón y que actualmente forma el departamento de los Bajos Pirineos.

Imagen Escudo Domecq

 

PEDRO DOMECQ LEMBEYE 1787-1839

Imagen de Pedro Domecq Lembeye

D. Pedro Domecq Lembeye es el primer Domecq que viene a España en 1816. En 1.822, funda la razón "PEDRO DOMECQ". Durante su gestión, la empresa se sitúa a la cabeza del comercio de los vinos de Jerez y adquiere una sólida estabilidad financiera.

En 1860 adquiriría la primera ganadería de caballo español de la familia, procedente de la famosa ganadería que tuvieron los monjes de la Cartuja de Jerez.

Pedro Domecq tuvo cinco hijas que, casadas en Francia, se desligaron por completo de los negocios de su padre. Esta circustancia le llevó a tomar la decisión de proponer a su hermano Juan Pedro Domecq Lembeye que se convirtiera en su colaborador, con una participación en la empresa.

El 12 de octubre de 1.823 recibió la visita del rey Fernando VII, que lo nombraría, un año más tarde, Gentilhombre de Cámara, haciéndole proveedor suyo y concediéndole

el privilegio de unir las Armas Reales a la Casa. Era la primera vez que un rey visitaba una empresa de vinos y, para tal acontecimiento, se traza el hermoso jardín que se encuentra hoy frente a la entrada de la bodega.

 

JUAN PEDRO DOMECQ LEMBEYE 1796-1869

Foto Pedro Domecq Lembeye

Durante su gestión tuvo lugar, en 1855, la adquisición de la bellísima casa-palacio situada en la Alameda del Marqués de Casa Domecq.

Juan Pedro permanece soltero pero decide adoptar, en 1866, a Juan Pedro de Aladro, que moriría en 1914 sin descendencia.

 

PEDRO DOMECQ LOUSTAU, creador del primer Brandy español 1824-1894

PEDRO DOMECQ LOUSTAU

En el año 1869, murió Juan Pedro Domecq Lembeye. Dos años antes, había formado con su sobrino Pedro Domecq Loustau, que trabajaba con él en la empresa, una sociedad regular comanditaria.

Pedro Domecq Loustau había recibido el encargo de elaborar 500 comboyes de un aguardiente de vino de calidad excepcional, mediante la destilación a bajo grado de aguardiente, empleando los mejores mostos y la mejor madera para su envase. Al cabo de dos años, consiguió un aguardiente de máxima calidad, pero el demandante de tan especial encargo confesó la imposibilidad de hacer frente al pago del mismo. Ante esta difícil situación, Pedro Domecq rescinde el contrato y ordena pasarlo a la

bodega, donde quedaría almacenado vario años. Este aguardiente de vino, elaborado con la mejor materia prima, destilado con las mejores técnicas y al contacto con tan excelente madera, se convertiría cuando, al cabo de cinco años, D. Pedro pide una muestra, en el más exquisito coñac. Aquel líquido dorado y de fuerte aroma era un brandy extraordinario. Este inusitado descubrimiento abre de pronto las puertas a nuevos horizontes de mercados. Pedro Domecq se apresura a importar alambiques y maquinaria inglesa y, cuando ya dispone de las suficientes reservas, lanza una nueva marca, "FUNDADOR", que aparece en el año 1874, y que se convierte en el primer brandy producido y comercializado en España.

Pedro Domecq Loustau fué el primero de la saga familiar en casarse con una mujer española, Carmen Núñez de Villavicencio que le dió diez hijos de los cuales vivieron seis y que fueron los primeros Domecq españoles y jerezanos. El creador de Fundador falleció el año 1894.

El rey Alfonso XIII, en 1920 concedió a su viuda Da. Carmen Nuñez de Villavicencio, como reconocimiento a la labor de su marido, el título de Marquesa de Domecq D'Usquain.

En la dirección de la empresa, sucedieron a Pedro Domecq Loustau sus hijos: Pedro, Marqués de Domecq, que dirige la empresa hasta 1.921, asistido por sus hermanos, Juan Pedro, José y Manuel. Ellos vivieron el tremendo embate de la filoxera que asoló los viñedos jerezanos a finales del siglo pasado. Durante este período se producen las visitas del rey Alfonso XIII en 1.904 y 1.915, la segunda en compañía de su esposa, la reina Victoria Eugenia.

 

JUAN PEDRO DOMECQ NUÑEZ DE VILLAVICENCIO 1881-1937

JUAN PEDRO DOMECQ NUÑEZ DE VILLAVICENCIO

Con su hermano mayor, Pedro, Marqués de Domecq, a la cabeza, los hermanos Domecq Nuñez de Villavicencio continúan la gestión de la bodega en los años 20.

Es entonces cuando mayor auge tiene la segunda gran afición familiar: la ganadería. Los nietos de D. Pedro Domecq Lembeye, y en especial el Marqués de Domecq, se consagraron desde su niñez a la crianza del ganado caballar, tanto de pura raza española-cartujana, como al de raza árabe-andaluza. Consiguieron crear un tipo de caballo inconfundible, con una nobleza singular y una pureza de líneas inigualable.

La base del éxito conseguido con la ganadería, se debe a la pureza de raza ya que se trabajó siempre más por el amor al animal y a sus buenas cualidades, que por el lucro. Los Domecq no buscaban el animal más fácil de vender, si no el mejor.

Junto a la ganadería caballar, Juan Pedro, gran aficionado a los toros, adquiere en 1930 la mítica ganadería de Veragua, que incrementa con dos lotes de eralas y cuatro sementales del Conde de la Corte.

El primer Juan Pedro Domecq de la saga taurina, realizó su debut como ganadero en una novillada en Cádiz el domingo de Pascua de Resurección de 1931 -un 5 de Abril-- , anunciándose por primera vez en Madrid, en la corrida inaugural de la plaza de Toros de las Ventas el 17 de Junio de 1931. Fue el toro Hortelano, que abrió plaza por antigüedad y fue lidiado por el diestro "Fortuna".

 

JUAN PEDRO DOMECQ Y DIEZ, creador del encaste Domecq 1913-1975

Juan Pedro Domecq y Diez

Hijo del anterior, durante los años 30, dirige la bodega junto a sus primos, Pedro Domecq Rivero, Pedro Domecq González y Pedro Soto Domecq. En ese periodo, la empresa inicia un segundo proceso de expansión, esta vez de cara a la exportación.

Será Juan Pedro Domecq y Diéz quien consolide el éxito de la ganadería heredada de su padre, de la que se hace cargo en 1937, en su propio nombre y en el de sus hermanos, Pedro, Salvador y Alvaro, lidiando bajo el hierro de la V, con el nombre Hijos de don Juan Pedro Domecq.

Pedro, Salvador y Álvaro luego formarían sus propias vacadas, tomando como punto de arranque la sangre originaria.

A Juan Pedro Domecq y Díez debemos anotar la creación de su propio encaste adaptando el toro a su época y a su personal interpretación de la tauromaquia. Para ello se basó en una nueva definición de la bravura, la que llamó bravura integral, y que definió como la capacidad del toro para luchar hasta su muerte.

JUAN PEDRO DOMECQ SOLÍS 1942-2011

Criador de reses bravas y empresario, fue uno de los personajes más inquietos, creativos e influyentes del panorama taurino internacional. Desde que se hiciera cargo de una parte de la ganadería de su padre en 1978, su actividad profesional se desarrolló, fundamentalmente, en tres aspectos distintos y complementarios: la actividad ganadera, la actividad pública profesional y la actividad empresarial privada, que iniciada en la bodega familiar luego pasó a otros ámbitos.

Respecto a su actividad como ganadero, Juan Pedro Domecq consolidó bajo el hierro de Veragua, la ganadería que comenzara su abuelo, Juan Pedro Domecq Núñez de Villavicencio y, sobre todo, su padre, Juan Pedro Domecq Díez, en la búsqueda de un animal bravo, "capaz de embestir hasta la muerte".

Además de fijar unas características inconfundibles del toro de juampedro, como ganadero, ha invertido largos años de trabajo e investigación, en convenio con la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, para desarrollar un programa informático, único en el mundo, tutor de la selección genética de la ganadería.

Ese extraordinario control en la selección le ha permitido convertirse en semillero selecto de otras ganaderías que buscan en los juampedro un aporte de clase y transmisión.

Innovador también en el manejo del toro, en busca de un toro atleta, fue el primero que instaló en los campos pistas que permitieran al toro hacer ejercicio en campo abierto para aumentar su resistencia y evitar caídas.

Su faceta de hombre público, de profesional involucrado en la política de la Fiesta, le ha llevado a tres ámbitos de acción.

Como presidente de la Unión de Criadores de Toros de Lidia durante diez años, entre 1.984 y 1.994 impulsó un cambio fundamental de esta organización casi centenaria, líder absoluta del sector, que fue estructurada como una empresa profesional y

eficiente en sus aspectos organizativos, administrativos, veterinarios y jurídicos. Fruto de esta actividad fue, entre otros, el acuerdo con el Ministerio de Agricultura para la llevanza del Libro Genealógico de la Raza Bovina de Lidia.

Como miembro de la Junta Directiva de la Confederación de Asociaciones Profesionales Taurinas, impulsó en entre 1.995 y 1.996 el estudio de sistemas de modernización de la estructura de la Fiesta, como la redacción del libro blanco y la propuesta de un sistema de consorcio público-privado para la corresponsabilidad de los profesionales en la definición y el control de los espectáculos. También participó activamente en los acuerdos con las Comunidades Autónomas para la creación de mesas bilaterales que aportaran soluciones a los problemas de la Fiesta.

Como personaje público ha llevado también su capacidad de organización e influencia a poner en marcha los congresos mundiales de ganaderos de reses bravas. Fue vicepresidente del primero de ellos, celebrado en México en octubre de 1.993, y ponente en todos los celebrados hasta ahora.

Investigador incansable, el ganadero desarrolló sistemas de cría, saneamiento, alimentación y manejo muy personales, en la búsqueda del animal de sus sueños. Sistemas que aplicaría también en la creación de su segunda ganadería, la de cochinos 100% ibéricos de raza lampiña, origen de los jamones Juan Pedro Domecq. Como sus toros, bajo el hierro de la V y con los colores de la divisa, encarnada y blanca, se lanzan al mercado en el año 2000, los jamones Juan Pedro Domecq.

 

JUAN PEDRO DOMECQ MORENÉS 1968

Heredero en su afición ganadera de su padre, Juan Pedro Domecq Morenés se hace cargo de la ganadería de su mismo nombre en 2011, a la muerte de este. Ya desde ... Juan Pedro venía haciéndose cargo de la ganadería de Parladé.

Asimismo, junto a sus hermanas, Teresa e Isabel, los hermanos Juan Pedro Domecq continúan la tradición de su ganadería de cochino 100% ibérico de bellota, guiados por las directrices de su padre: "en busca de la excelencia".

Los "Juampedros", con su hierro de la V y su divisa encarnada y blanca, siguen pastando en la actualidad en la finca "Lo Alvaro", en la localidad sevillana de El Castillo de las Guardas, junto a los cochinos 100% ibéricos de Juan Pedro Domecq.