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Diferenciar el Jamón Ibérico del jamón serrano

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Tras comprobar de primera mano, que aunque vivamos en un país donde el jamón es la estrella de cualquier cocina, poca gente conoce las diferencias entre el jamón ibérico y el jamón serrano.

No siempre es fácil saber a simple vista si un jamón es de un tipo u otro. Por esto, os queremos dar unos consejos para poder diferenciarlos.

Existe la creencia que la pezuña negra sólo corresponde a los cerdos ibéricos. Aunque gran parte de los ibéricos sí la tengan, no todos la tienen, por lo que uno no debe guiarse por ello. Sin embargo, la genética les ha dotado de unas extremidades estilizadas de ahí que tengan una pezuña fina y una caña larga.

 La alimentación del cerdo determina directamente la cantidad y calidad de grasa que genera. Los cerdos ibéricos como ya hemos comentado en repetidas ocasiones generan una grasa intramuscular que al tacto es suave y se funde fácilmente. En cambio, una alimentación a base de piensos, producen grasas mucho más duras y menos flexibles.

 Otra de las características es el color de la grasa, que se debe al tiempo de curación. La grasa del jamón ibérico bien curado tiene un color amarillento. En cambio, si se encuentran que la grasa es blanquecina, esto suele deberse a que no tiene el tiempo de curación debido para un buen jamón ibérico de bellota o que es un jamón serrano.

 Como ya supondrá, para producir un jamón ibérico de calidad, se necesita mucho tiempo y esfuerzo. Para que se hagan una idea, los cerdos suelen vivir 14 meses a los cuales hay que sumar 36-40 meses de curación, lo que provoca que tenga unos costes elevadísimos. Sin embargo, el tiempo de curación del jamón serrano va desde los 9 a los 15 meses de media. Y es por tanto mucho más económico.